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Sobre Edouard Schuré
(1841-1929)

Recuerdo que hace años, en mi juventud, tuve en suerte leer y releer un libro cautivante que fue un detonante mental para mi linealidad de pensamiento, permitiendo que, recuerdos de un pasado se hicieran presente. Edouard Schuré, fue un filósofo, poeta y crítico musical francés quien hace unos 110 años escribió una obra reveladora que tituló: "Los Grandes Iniciados". En ella el autor nos pasea por la historia tomando de referencia a una serie de guías desde el remoto pasado, como lo fueron: Rama, Zoroastro, Buda, Hermes, Krishna, Moisés, Orfeo, Pitágoras, Platón hasta llegar al más grande de los Grandes Iniciados, al Maestro de Maestros Jesucristo. Al leer ese libro me preguntaba cómo el autor en los años 1890 pudo tener acceso a esa información y además lograr darla a conocer, la mayoría propia de ocultos arcanos del saber.

Al escribir lo que dediqué al sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin, me llamó la atención la referencia que él hace al libro de Edouard Schuré, dejada en una de las últimas cartas enviadas durante la Primera Guerra Mundial desde el frente de guerra a su hermana Marguerite, cartas que quedaron recopiladas en lo que hoy se conoce con el título "Génesis de un pensamiento"; CARTAS (1914-1919), en donde le señala:

El viaje ha sido excelente y lo he pasado meditando en todo lo que hemos dicho y leyendo a Schuré (Los grandes Iniciados). La introducción me ha entusiasmado. Por el contrario, Rama me parece terriblemente imaginativo y de una ciencia más que superada. Pero como tú  has advertido es el alma de Schuré lo interesante, tanto al menos como las de sus iniciados. (4 de noviembre de 1918)

Schuré en detalle nos muestra la época en que vivió cada Maestro, las secretas Iniciaciones que el círculo interno recibía y la Enseñanza oculta dejada por cada uno de ellos. De esa serie de Enviados rescato una frase que resume toda la Maga Obra:

Rama no hace ver más que las proximidades del templo, Krishna y Hermes dan la clave, Moisés, Orfeo y Pitágoras muestran el interior, Jesucristo representa su Santuario...

Para que la humanidad llegara al Santuario fue necesario que algunos enviados nos hicieran mirar hacia la proximidad del templo. Pasan los años y llegan otros para dejarnos la clave. Pasan más años y otros nos muestran el interior del templo hasta que, hace 2.000 años llega La Luz al mundo que se revela como el Santuario del Templo. Luz que ahora a cada uno y lo destaco: A Todos por igual nos hará ser parte del Templo... y ojalá sea pronto.

De la extensa obra me detengo en uno de los títulos: "Jesús y Jesús y los Esenios". De ese título deseo rescatar lo siguiente:

El Cristo Cósmico

        Hemos  llegado a un punto de la evolución humana y divina en que precisa recordar el pasado para comprender el porvenir. Porque hoy, el influjo de lo superior y el esfuerzo de lo inferior convergen en una fusión luminosa que proyecta sus rayos, retrocediendo, sobre el inmemorial pasado y avanzado, hacia el infinito futuro.
        El advenimiento de Cristo significa el punto central, la incandescente pira de la historia. Señala un cambio de orientación y de lugar, un impulso nuevo y prodigioso. ¡Qué hay de sorprendente que aparezca a los intransigentes materialistas como una desviación funesta y a los simples creyentes como un golpe teatral que anula el pasado para reconstruir y refrigerar de nuevo al mundo!
        A decir verdad, los primeros son víctimas de su ceguera espiritual y los segundos de la estrechez de sus horizontes. Si, de una parte, la manifestación de Cristo por medio del maestro Jesús es un hecho de significación incalculable, de otra ha sido incubada por toda la precedente evolución. Una trama de invisibles hilos ayúntala a todo el pasado de nuestro planeta. Esta radiación proviene del corazón de Dios para descender hasta el corazón del hombre y recordar a la tierra, hija del Sol, y al hombre, hijo de los Dioses, su celeste origen...
        ...Para encaminar a los hombres por la senda de las altitudes espirituales y mostrarles su célico objetivo. no faltaba más que la manifestación del divino Arquetipo en el plano físico...
        ...El redactor del Evangelio según San Juan pudo decir en un sentido a la vez literal y trascendente: "El Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria, lleno de gracia y de verdad."
        Tal es la razón cósmica de la encarnación del Verbo solar. Acabamos de percibir la necesidad de su manifestación terrestre desde el punto de vista de la evolución divina. Veamos ahora cómo la evolución humana le prepara un instrumento digno de recibirlo.

Sobre la relación de Jesús con los esenios Schuré expresa:

Lo que quería saber, sólo los esenios podían enseñárselo... Pero es evidente que ese principio atrevido y premeditado fue precedido de un largo desarrollo y una verdadera iniciación. No es menos cierto que esa iniciación debió verificarse en la única asociación que conservaba entonces en Israel las tradiciones verdaderas, con el género de vida de los profetas... Se deduce no solamente de las relaciones íntimas entre la doctrina de Jesús y la de los esenios, sino también del silencio mismo guardado por el Cristo y los suyos sobre aquella secta. ¿Por qué él, que ataca con sin igual libertad a todos los partidos religiosos de su tiempo, no nombra nunca a los esenios? ¿Por qué los apóstoles y evangelistas tampoco hablas de ellos? Evidentemente porque consideran a los esenios como de los suyos, estaban ligados con ellos por el juramento de los Misterios, y la secta se fundió con la de los cristianos.

...Jesús pasó una serie de años entre los esenios. Se sometió a su disciplina, estudió con ellos los secretos de la naturaleza y se ejercitó en la terapeútica oculta. Dominó por completo sus sentidos para desarrollar su espíritu... Fue una memorable noche para lo orden de los esenios y para su nuevo adepto, aquella en que éste recibió en el más profundo secreto, la iniciación del cuarto grado, la que sólo se concedía en el caso de tratarse de una misión profética deseada por el hermano y confirmada por los ancianos... pero esa misión nadie podía definirla; él debía encontrarla por sí mismo, porque tal es la ley de los iniciados; nada del exterior, todo por lo interno.

...Una mañana, paseaba el Maestro Jesús por la playa de En-Gaddi con el centenario patriarca de los esenios. Dijo Jesús al jefe de la cofradía: -Juan Bautista anuncia al Mesías. ¿Quién será?  Contempló el anciano durante largo rato al grave discípulo y dijo: -¿Por qué lo preguntas si ya lo sabes? -Quiero escucharlo de tus labios. -Pues bien, ¡tú serás! Te hemos preparado durante diez años. La luz se ha hecho en tu alma, pero falta todavía la actuación de tu voluntad. ¿Te hallas presto? Por toda respuesta extendió Jesús en forma de cruz y bajó la cabeza. Entonces el viejo terapeuta se prosternó ante su discípulo y besó sus pies, que inundó con un torrente de lágrimas mientras decía: -En ti, pues descenderá el Salvador del mundo. Sumergido en un terrible pensamiento, el Esenio consagrado al magno sacrificio, lo dejó hacer sin moverse. Cuando el centenario se levantó, dijo Jesús: -Estoy presto. Mirándose de nuevo. La misma luz e idéntica resolución brillaba en los húmedos ojos del maestro y en la ardorosa mirada del discípulo. -Ve al Jordán -dijo el anciano-. Juan te espera para el bautismo. ¡Ve en nombre de Adonai! Y el Maestro Jesús partió acompañado de dos jóvenes esenios.

La escena del Gólgota tan bien recreada por Mel Gibson en su reciente película estremecedora titulada "La Pasión de Cristo", Schuré la revivió en su obra de esta manera:

        La escena del Gólgota es el último término de la vida de Cristo, el sello impreso sobre su misión, y por tanto, el más profundo Misterio de dolor es algo tan sagrado, que mostrar su imagen a los ojos de la multitud puede parecer sacrílega profanación.
       ¿A qué viene la lúgubre escena de la crucifixión?, se preguntaban los paganos de los primeros siglos. ¿De este martirio cruel ha de surgir la salvación del mundo? Y muchos pensadores modernos han repetido: ¿La muerte de un justo tiene que salvar necesariamente a la humanidad? ¡En tal caso Dios es un verdugo y el universo un potro de tortura!
       Rodolfo Steiner ha dado a tan agudo problema la más filosófica respuesta: "Hay que evidenciar a los ojos del mundo que siempre lo espiritual ha vencido lo material. La escena del Gólgota no es otra cosa que una Iniciación transportada sobre el plano de la historia universal. De las gotas de sangre vertidas sobre la cruz, mana un torrente de vida para el espíritu. La sangre es la substancialización del yo. Con la sangre derramada en el Gólgota penetraría el amor de Cristo en el humano egoísmo como vivificante fluido."
      
Edouard Schuré finaliza este apartado, en algunas ediciones libro separado, dedicado a Jesús, señalando:


        Como astro radiante, promesa de un mundo que vendrá, planea sobre la densa bruma del horizonte, así la resurrección espiritual planea sobre la obra entera de Cristo, Es su necesaria conclusión y su corolario.
        Ni el odio, ni la duda ni el mal han sido desterrados. No deben desaparecer todavía, porque son a manera de fermentos para la evolución.
       Pero en adelante, nada podrá arrancar del corazón del hombre la Esperanza inmortal. Por cima de fracasos y muertes, un coro inextinguible cantará al través de las edades: "¡Cristo ha resucitado! ¡Se han abierto las rutas de la tierra y del cielo!"
Fin de "Los Grandes Iniciados"

Rama no hace ver más que las proximidades del templo, Krishna y Hermes dan la clave, Moisés, Orfeo y Pitágoras muestran el interior, Jesucristo representa su Santuario...


Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
septiembre 2004

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